¿Por qué el reggaetón ha suplantado al house?

Cómo pasan los años…

Hace dos días estábamos todos escuchando Sexy bitch de Guetta ft. Akon o I’m sexy and I know it LFMAO y ahora, revisando la música que está sonando actualmente en las discotecas y que a su vez tiene más reproducciones en Youtube, Spotify, Itunes, Soundcloud etc. tenemos nombres como Becky G, Ozuna, J Balvin o Daddy Yankee. Nos hemos despertado una mañana y de repente todo era diferente. Todo ha pasado tan rápido…

Per, ¿qué ha sucedido en estos años? En este blog hablaremos del cómo y el por qué. Y es que es cierto que el trap y el reggaetón (especialmente este último) han reemplazado y superado con creces el volumen de consumo que antaño podía atribuírsele a géneros anglosajones como el house y algunos de sus derivados como son el tech-house, el synth pop, el dance, el EDM… el hecho es ese: los nuevos géneros comerciales le han comido el terreno a los maquineros/ poperos tanto en las principales plataformas musicales de internet como en los espacios de baile.

Entonces, ¿Cuáles son las causas de que el house y sus derivados ya no formen parte del circuito de géneros mainstream y el consumo de masas? No daré más rodeos: todo esto se debe a que la industria busca la sencillez.

¡Uy lo que ha dicho!

Pero vamos a ver, ¿El reggaetón y el trap son necesariamente sencillos? Aquí ya nos metemos en un jardín importante. Esto de la sencillez en el reggaetón y el trap es algo bastante relativo, porque la producción de ambos géneros tiene sus complejidades, siendo que ambos son géneros con mucha fuerza en el grave y poco protagonismo en el agudo, cosa que hace difícil crear una sensación de sonido compacto bien empacado.

Frente a ello, si bien el techno requiere mucha atención tanto a los graves como a los medios y sobre todo agudos, es un género cuyos elementos requieren un orden y jerarquización extremos para obtener una sensación de coherencia y comprensibilidad. Por otro lado, la idea que prima en el reggaetón es hacer temas que aparenten disponer de pocos elementos y que cada uno de ellos suene consistente y grande, de manera que escuchando todo el track dé la sensación de sonido lleno con una instrumentación sencilla, toda ella caracterizada por esbozar melodías y armonías con tendencia a formulas repetitivas, sencillas y agradables.

Formulas que funcionaron antes

En general lo que se busca es atender a secuencias armónicas que tengan precedentes, es decir, que hayan triunfado a nivel masivo en distintos temas, y es por ello que la armonía que se usa casi siempre es esta: VI IV I V. ¿Qué son esos números romanos? Pues es la secuencia armónica que comparten temas archiconocidos como Despacito de Luis Fonsi, o el estribillo de Bailando de Enrique Iglesias.

Todo esto es una cuestión práctica: los reggaetoneros han entendido que lo que triunfa hoy en día son formulas repetitivas, sonido contundente, sensación de pocos elementos pero muy llenos, y temáticas, melodía y armonía sencillas.

¿Y qué pasa con el house?

El house es todo lo contrario, es una pura sinfonía electrónica: en cada tema coexisten muchos sonidos con una gama tímbrica tremendamente amplia, mucho movimiento estéreo y efectos dinámicos que crean exaltación en el auditor; build ups con snares pesados que duplican la velocidad cada 4 compases, subidones, breakdowns… pura complejidad frecuencial, dinámica, rítmica, tímbrica y estructural.

Y es que todo el rango de frecuencias tiene que estar cubierto, y cada instrumento requiere de un sonido lleno y grande al mismo tiempo que se precisa abundancia en la instrumentación, con lo que la distribución del espacio limitado que confiere el audio hace que se precisen mezclas espectaculares, lo que a su vez condiciona los tiempos de producción, mezcla y mastering, que a menudo tienden a engrosarse.

Pensadlo de esta forma, si se requieren muchos instrumentos se requieren con ello muchas pistas, y cada una de ellas ha de ser trabajada en mayor o menor medida, y mientras un tema de reggaetón puede llegar a tener de 30 a 50, un tema de techno a lo mejor requiere desde 80 a 120. Una locura.

“Ya, ya, pero, ¿qué me vienes a contar con esto?”

Pues es muy sencillo: un trabajo de trap o reggaetón se finaliza en mucho menos tiempo y sale mucho más barato “al peso” que un house o un EDM. Tienes la ventaja de sacar temas rápido y sabes que van a triunfar más que la música que requiere cualidades técnicas muy concretas en los profesionales del sonido. Y este mismo punto es la otra ventaja: el gran público.

Internet lo ha demostrado ya: en casa tienes toda la libertad del mundo para escuchar la música que quieras, pero solo el reggaetón y el trap tienen esas cifras…algo hay ahí que llama la atención de todo el mundo, es incuestionable. Pero entonces al ser mas sencillo, ¿es posible que genere más consumo? Por su puesto. Pensad en los ambientes en los que escucháis música. Cuando os ponéis los cascos, ¿es para hacer un ejercicio mental o para desconectar? Rara vez alguien se pone música para el ejercicio mental, más allá de ciertas músicas que encajan de lleno con ello como el new age, el chill out o últimamente el rap lofi, que se utiliza para favorecer el estudio en situaciones muy puntuales.

¿La música debe descargar y no recargar?

Al menos es el uso que le da la mayoría de la gente hoy. La intención con la que escuchamos música es especialmente la de dejar atrás los quebraderos de cabeza de la vida diaria. Y podría decirse que Spotify, Youtube Music y las discotecas son los principales sitios a los que acudimos a desconectar. Pues bien, es en este punto donde se entiende la suplantación de los estilos “complejos” por los “sencillos”.

Cuando no existían tantas alternativas para bailar, el house triunfaba porque es música que activa mucho el cuerpo y enciende las ganas de bailar, pero cuando el reggaetón invadió los espacios de baile nos percatamos de que la electrónica clásica no es tan apta para un ambiente de distensión como es la discoteca. Sus melodías hacen frases que se entrelazan creando estructuras de pregunta-respuesta que captan tu atención, cuando lo importante en una discoteca es dar rienda suelta a la naturaleza y soltarse.

¿Qué nos enamoró del house?

Y es que es eso, a la discoteca se va a lo que se va: a pasarlo bien, bailar, alcoholizarse y ligar todo lo que se pueda, ¡y quien diga lo contrario miente! Si focalizamos bien el mood que sugiere cada genero, el ritmo del house parece más encaminado a una especie de éxtasis de movimiento, ritmo, etc.

El baile que sugiere también es más mecánico que el reggaetón, que parece más apto para bailes sensuales (como comentábamos en el blog de los reggaetoneros saben mas que tú de Einstein). Y es que todos hemos disfrutado mucho del house en otras épocas, pero disfrutábamos prestando mas atención a los build ups y las construcciones y progresiones rítmicas y armonicas, las melodías, el contrapunto y todos los rasgos tan interesantes de esta música. Al ser mas compleja obliga inconscientemente a prestarle más atención y acapara demasiado protagonismo.

¿Y qué hay de las letras?

La lírica también importa cuando de bailar se trata. Las letras de reggaetón son también muy sencillas (y pegadizas) y se asimilan sin necesidad de pensar lo más mínimo. Mucha gente piensa que los reggaetoneros no son artistas demasiado brillantes a juzgar por sus letras, pero yo pienso precisamente lo contrario: saben que lo sencillo y lo pegadizo hace ganar más dinero y lo usan a su favor. De hecho mucha gente se equivocó prediciendo que el reggaetón moriría muy pronto cuando empezó a pegar fuerte, pero no contaban con dos cosas: la primera que se podría adaptar tan bien al avance de la música urbana y que se revelaría como un género tan versátil, y la segunda que su sencillez se podría digerir facilmente tanto en unos auriculares haciendo ejercicio en el gimnasio como en una clase de Style y Zumba, en la radio o en la discoteca.

Con todo ello, da la sensación de que era cuestión de tiempo que incluso el house – que a mi modo de ver es la música maquinera con el mejor lavado de cara para el consumo masivo- quedara relegada al ámbito de los fanáticos como ha sucedido con otras músicas de gran capacidad comercial como el techno, el hardcore o el bumping.

El ultimo tema de la sesión

Despido este blog con este temazo de la época en la que todo era diferente: Don’t you worry child de Swedish House Mafia  ft. John Martin, una auténtica joya de la música moderna que todos hemos bailado como posesos y cuya pureza nunca morirá ^^

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