El poder de la narratividad en la música urbana: 3 casos

Sobre la narratividad en la música han corrido auténticos ríos de tinta: son muchos los investigadores que en sus publicaciones hablan sobre ello: Theodor Adorno, Hans Eisler, Michel Chion, Alejandro Román, George Perle, Tomás Marco, los lingüistas…

Lo primero, las definiciones

Pero, ¿qué es la narratividad en la música? Sencillo: en los medios audiovisuales (cortometraje, largometraje, publicidad, videoclip…) la música puede añadir información que las palabras no dicen (en los casos que aquí comentamos, las palabras serían las letras de las canciónes).

A veces lo que añade información (como veremos en algunos casos) son ciertos sonidos o efectos; otras, el acto de sacar por un momento al espectador de la ficción de la música, como en el caso que comentaremos de Justin Bieber.

Y es que todas las categorías de arte arrastran un cierto gusto por las capas de significado. Esto es: en un cuadro del Bosco, si observas el trabajo cinco minutos probablemente comprenderás el concepto global de la obra; si lo contemplas durante una hora expandirás este concepto a un relato más o menos amplio. Pero si la miras durante horas detenidamente y parándote en cada elemento visual, probablemente serás capaz de identificar elementos simbólicos más oscuros y subversivos.

Como venimos a mostrar hoy, las obras de música urbana han heredado esta visión de las capas de significado, y constantemente podemos ver en algunas canciones una serie de detalles que, escuchándolas por primera vez, no se advierten fácilmente. Os muestro 3 ejemplos que a mi modo de ver resultan muy interesantes:

Justin Bieber: Confirmation

Fíjate en el principio de la canción. Nada más empezar Justin Bieber ya suelta todo el concepto. “Aint nobody got no patience/ Want what they want right now” (Nadie tiene paciencia/ Quieren lo que quieren ahora). Entonces Justin dice: “one more time” (“una vez más”, refiriéndose a repetir la toma). Bieber nos saca de la ficción para llevarnos a su estudio y volver a cantar la frase. Hay un silencio en la música y después un da capo.

La pausa y la vuelta al comienzo apoyan las palabras de justin Bieber: nadie tiene paciencia, pero yo, que vengo a dar ejemplo, pruebo otra toma para empezar la canción, porque hay que tener paciencia.

Brockhampton: Sugar

En este tema romántico de RnB el mensaje es claro y también se muestra al principio. “Spending all my nights alone waiting for you to call me/ You are the one I want by my side when I fall asleep/ Tell me what I’m waiting for/ tell me what I’m waiting for/ I know it’s hard but we need each other/ Know it’s hard but we need each other”.

El protagonista del tema muestra cómo están las cosas ahora para después pasar a hablar de sí mismo en general y con respecto a la situación, entretejiendo al mismo tiempo historias con las drogas, la religión, etc.

Es una especie de presentación que da paso a una historia, y Brockhampton lo hace mediante el efecto de rebobinado del segundo 0:55. Este efecto funciona como enlace entre la presentación de la historia y la entrada de lleno en la ficción, casi de forma cinematográfica: sin duda un recurso muy interesante por parte de Brandon Robinson, productor musical del trabajo.

TEED: Dont you forget about me

Este que te voy a mostrar ahora es el más exclusivamente musical de todos, y al mismo tiempo el más complejo y retorcido (para bien). “Who loved you better/ I need to know/ Nothing lasts forever/ Where do those feelings go/ Don’t you forget about me/ Don’t you forget about me/ Don’t you forget about me” (el tema está abajo de todo, escúchalo para digerir mejor el análisis).

La mayor parte de la letra trata sobre esto que precisamente escuchamos en las últimas frases justo antes del solo de guitarra (2:40). En este caso quien habla es la guitarra, el propio solo, y habla de una forma desgarradora y visceral.

Mientras la letra dice “don’t you forget about me” repitiéndolo como un mantra, y según va transcurriendo el solo, suceden varias cosas que hacen que la melodía aquí sea una auténtica masterpeace dentro de la expresión musical.

La semiótica de TEED

Lo primero que percibimos es el filtrado de la guitarra: es una voz que va entrando en escena, llega de forma tímida a expresar el dolor del despecho, pero poco a poco va ganando agudos, definiendo su grito. Según transcurre el solo los filtros van elevando la gama de agudos hasta que el sonido se despoja de su tímbrica nasal y suena limpio.

Si nos fijamos, la guitarra tiene efecto fuzz (distorsión, sonido roto): es un puro grito rasgado, y las interválicas pentatónicas, slides y bendings resbaladizos se repiten con diferentes motivos que suenan constantemente a la par con la letra y sus repeticiones. Se retrata muy bien esa angustia que se pretende transmitir.

Se escucha también el sonido de bombillas fundiéndose a través del espacio estereo: algo se ha ido apagando poco a poco (de nuevo, el solo nos aporta más datos mediante efectos de sonido, y en este caso nos cuenta de forma metafórica cómo se ha acabado una relación jugando con las dimensiones de tiempo y el espacio). Si nos fijamos bien, el sonido del fundido de bombillas suena muy atrás (va como quedándose lejano, suena a bajo volumen y con mucha reverberancia), y se escucha de un lado al otro del estereo. Una forma creativa de expresar en este paso del tiempo que comentamos.

Efectos

Otra de las cosas que suceden durante el solo es la microtonía: desde el comienzo del solo, la afinación de la canción sube un tono, pero lo hace de la forma más gradual que se ha dado en toda la historia de la música urbana: ¡tarda un minuto entero! Un minuto para subir un tono de forma microtonal (que por otro lado es la propia duración del solo, es decir, el solo funciona de alguna manera como un despertar encarnado por esa microtonía ascendente). Al mismo tiempo esta subida de tono eleva la energía muy lentamente, como queriéndose expresar el eterno tedio que atraviesa el protagonista durante el trance.

Despertar

Cuando el solo acaba salimos de la ficción de una forma clara: los filtros de los agudos desaparecen por completo; aparece el ritmo (que en toda la primera parte no había aparecido), y estamos un tono más altos de lo que estábamos. Todo vuelve a moverse, despertamos. Ha habido un antes y un después en la canción: en la parte anterior al solo el personaje le pide explicaciones a su expareja, pero en esta segunda solo le pide que recuerde lo que tenían antes de que acabase. Hay una especie de aceptación por parte del protagonista en esta segunda parte, y es por eso que el tema late por primera vez.

Para reforzar todo el concepto del solo es importante comprender otra de las frases que también se dicen durante la cancion: «Where do those feelings go» (dónde van todos esos sentimientos); antes de entrar en el mantra de la frase «Dont you forget about me» dice esta anterior, y ahora nos encontramos de repente sumergidos en este vórtice de sonidos que aparecen sin parar y de forma circular, repetitiva y ambiental, casi inmersos en una entropía (como si los sentimientos simplemente se perdieran en el espacio y no se supiera a donde van, tal y como comenta el artista en la letra).

Secuela

Fíjate en la cantidad de elementos con los que ha jugado en un solo de un minuto. Y aunque aquí analice únicamente esta parte he de decir que absolutamente toda la estética y el estilo ambiental del tema es perfecto en sus componentes: la canción empieza con unos coros con mucho reverb (emulando un espacio eclesiástico), y la polifonía de estos (las apoyaturas, las interválicas de 4a y 5a, la resolución de las disonancias…) recuerda al contrapunto de voces de la era medieval en los monasterios europeos (fíjate bien en la fotografía del video, por desgracia no hay videoclip, pero podemos identificar a un hombre con una armadura medieval). En este principio el personaje pregunta a su expareja “I Heard he left you/ been too long/ been too long/ since we spoke”. Se dirige a ella con coros eclesiásticos de fondo como un creyente hablando a su dios. Sin duda es una forma muy interesante de retratar el fanatismo en una relación truncada.

Y es que, admiración personal aparte, en este tema el artista y beatmaker (Higginbottom) muestra una capacidad de expresión narrativa inabarcable.

Y eso es todo por hoy, os dejo algunos blogs similares a este aquí abajo por si os pueden interesar. Espero que hayáis disfrutado este blog tanto como yo escribiéndolo y ¡nos leemos la semana que viene!

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