LA BALADA

Intro

Como ya imaginaréis si os habéis dado un paseo por aquí, no tengo preferencias demasiado marcadas en cuanto a géneros musicales: me encanta trabajar la música en general, y es por ello que arreglo y produzco tanto géneros electrónicos modernos como géneros más clásicos o acústicos, y esque cada música tiene características que la hacen genial.

En el caso del formato acústico, conseguir encontrar el papel adecuado a un sonido de piano de pared dentro de una mezcla, o situar bien en el espacio un órgano hammond, o hacer que el sonido en general tenga una calidez que haga que parezca estar susurrándote melodías de guitarra al oído, es un desafío apasionante.

Sin embargo, en la música más electrónica, el dominio de las frecuencias graves, el bombeo que necesita cada tema para resultar hipnótico y volver loco al tímpano, saber controlar bien ciertas compresiones extremadamente agresivas… también es interesantísimo. En este caso nos vamos para el otro lado de la balanza, el lado de la sutilidad, en el cual se sitúan géneros como la balada.

Reseña histórica de la balada

El género de la balada, si bien se remonta a tiempos de la edad media surgido como un género basado únicamente en el componente lírico, el género musical en sí vio la luz en EEUU a partir de 1920. Y siendo una música que procedía de la cultura europea, y llegada al continente indio debido a las migraciones procedentes del desastre armamentístico de aquella que en su día fue llamada “la gran guerra”, la influencia de la música clásica y la armonía jazz y moderna con la que creó un cierto mestizaje en Norteamérica se hizo notar relativamente pronto.

Y por su puesto, como era de esperar, poco después de mediados del SXX llegó a Latinoamérica, donde se mezcló con la cultura afrolatina y pasó a adquirir algunos rasgos identitarios de la música hispana de nuevo mundo como son algunos instrumentos de cuerda típicos y, como le pasó a la sardana catalana con las migraciones de los marineros, se contagió de los ritmos sensuales de la música hispana de nuevo mundo.

La historia de mi curiosidad por el género

Desde siempre hay algo que me llama mucho la antención en la balada, especialmente las clásicas baladas latinas de Luis Miguel: los arreglos son frecuentemente muy elaborados a nivel armónico y tienen mucho sabor. Y es que siempre me atrajeron las secuencias armónias largas, laberínticas, complejas, sofisticadas.

Como anécdota, recuerdo que cuando era pequeño trataba de tocar de oído las armonías de coros e instrumentos de algunas canciones de Queen como Friends to be Friends, porque esos movimientos tan dinámicos, esas bajadas épicas y esas cadencias despertaban muchísimo interés en mi.

Poemas de traje, corbata y rosa en la boca. El liricismo de las armonías y melodías en la balada

La balada es música sensual, lenta, con efectos percusivos envolventes y relajantes, tímbricas particulares, caracterizada principalmente por un tono romántico. La balada es la búsqueda musical del puro caviar. Es galantería, elegancia: un mensaje bien cuidado, respetuoso y cortés. En lo musical prima el detalle.

Como comentaba antes, la armonía resulta muy interesante debido a su complejidad, y esque el concepto europeo de balada migró a los EEUU en una época en la que el jazz estaba triunfando y también traspasando fronteras, de manera que el discurso armónico de uno creció junto al otro y se desarrolló a nivel estético de forma muy cercana a la intelectualización y academización que sufrió el género con los bopers a partir de los 40. Si bien -como decimos- la armonía está hermanada con el lenguaje jazz, también es cierto que recurre concretamente a unos determinados ethos armónicos basados en ciertas cadencias y ciclos de quintas con resoluciones de disonancias, y todas las melodías instrumentales son líricas y están repletas de retardos y síncopas.

Y es que estos retardos indican pura sensualidad en una suerte de sentido platónico. Lo lento y retardado es romántico, sensual. Lo rápido, potente y rítmico es sexual, y los distintos géneros de la música popular lo indican explícitamente mediante estos aspectos discursivos (como música sexual podríamos destacar algunos temas de los comienzos del reggaetón, aunque últimamente el género está virando tanto melódica como rítmicamente a lo lento y romántico.

Mis influencias

Hay algunos clásicos (y no tan clásicos) que me enseñan cómo se debe llevar a cabo la estética musical de una balada cada vez que los escucho. Esta canción de Luis Miguel me inspira, ya no solamente por los vuelcos de su sutil armonía y el sonido tan profundo de los vientos metales y las cuerdas, sino porque es un clasicazo que he escuchado por todas partes toda mi vida, y esque este tema ante todo es carne de verbena veraniega (;P). Esta balada es muy llamativa porque tiene gran relación con el género mariachi, pero los movimientos armónicos son pura balada latina, y la mezcla entre ambos resulta muy llamativa.

También este Te amaré de Miguel Bosé es un tema que me ha influido muchísimo, a pesar de que lo he conocido hace poco tiempo. Es un tema del que un cliente de Valencia me solicitó una base fidedigna, es decir, un trabajo lo más similar a la base original de este directo que os dejo por aquí.

Y por último, como siempre, os dejo aquí un ejemplo propio de balada: es un trabajo de hace un par de años: una balada latina con mucha presencia del sonido de piano romántico que tan elegante sienta a las canciones de temática amorosa. Espero que la disfrutéis:

https://soundcloud.com/dakotapulse/balada

Y por hoy eso es todo! Nos  vemos en unos días con otra pequeña historia. Como siempre, os dejo algunos blogs similares: ¡Nos leemos la semana que viene!